Obrador inicia su cuenta regresiva…

El mural de Diego Rivera “Epopeya del Pueblo Mexicano” sirvió de fondo al presidente Andrés Manuel López Obrador quien con su típica voz pausada y serena, echó a andar la cuenta regresiva: “A mi mandato le quedan dos años y un mes”.

A Obrador lo cubren los 276 metros cuadrados que trazó Diego Rivera entre 1929 y 1935 en la escalera principal de Palacio Nacional, para dejar plasmadas las diversas etapas históricas de nuestra patria.

Y él, el presidente de México que este 1 de septiembre ha rendido una apretada síntesis de su Cuarto Informe de Gobierno, quisiera quedarse ahí también, plasmado, en ese mural de la historia mexicana.

“Me siento bien y de buenas; estoy feliz porque la revolución de las consciencias ha reducido al mínimo el analfabetismo político del pueblo mexicano”, expresa en las últimas líneas de su discurso ante el Gabinete Presidencial Letal y Ampliado, a éste agradece la odisea que lo ha colocado como Jefe del Ejecutivo Federal desde 2018.

“En estos años hemos enfrentado grandes desafíos como la pandemia y la crisis económica que se precipitó con su infausta llegada, sin embargo son estas difíciles circunstancias las que nos ponen a prueba y dejan de manifiesto si funciona o no el proyecto de cambio que llevamos a la práctica y hoy sostengo, que a pesar de las adversidades, estamos saliendo adelante”, dice de entrada, colocado al centro del escenario, vestido de azul y de cabellera toda blanca.

Se han escurrido cuatro años desde su abrumador triunfo en las urnas, y se siente orgulloso porque “hemos logrado aminorar la desigualdad y la pobreza, además de que con la nueva política económica, moral y social, “se ha desechado la obsesión tecnocrática de medirlo alejándose de la realidad”.

Luego habla de miles de millones de pesos dispersados aquí y acullá, beneficiando a millones de familias, las más desprotegidas, y va por más. Sabe que esa será la plataforma de despegue para quien se convierta en aspirante a la presidencia de la República por su partido y contender con todo desde su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional.

Los aplausos de los presentes, se hacen escuchar con sobriedad y hasta con austeridad republicana, un tanto porque ya las llamadas corcholatas presidenciales ahí presentes –Claudia, Marcelo y Adán– son vistas por el Gabinete Presidencial como cartas a apostar, ya a favor, ya en contra, pues la nueva correlación de fuerzas en la Cuarta Transformación se ha venido tejiendo en uno y en otro sentido. tanto que pareciera que este Cuarto Informe ya es de mero trámite.

Tanto que hasta el propio Obrador leyó de corrido uno de sus proyectos más emblemáticos y por lo mismo más polémicos: el Tren Maya y sus mil 554 kilómetros para inaugurarse en diciembre del 2023.

También hizo alarde del principal sello distintivo de su sexenio, los programas para el Bienestar… es la hora de echarse a la bolsa a más y más capaz de la sociedad mexicana, no solo a adultos mayores, a jóvenes construyendo el futuro.

De modo que ha comenzado a coquetear con los dos bandos del magisterio nacional, el SNTE y la CNTE, así como a los 113 mil comités de padres y familias conformados en educación básica de todo el país. Y vaya que será todo un ejército cuando se llegue la hora de la sucesión presidencial del 2024.

Tampoco nadie habrá de sacarlo de sus propios datos en el combate a la inseguridad, machacará tanto como se pueda en los últimos meses de su gestión como Presidente de México. Una y otra vez dirá que su estrategia está funcionando y que para ello habrá de ayudarlo el reclutamiento de 115 mil elementos que ya conforman la Guardia Nacional y que en al menos 19 estados de la República ya son más, muchos más que policías estatales.

Por eso insiste en que la secretaria de la Defensa Nacional sea la que vigile la operación de esa polémica Guardia Nacional, con el único afán, dice, “de que se consolide, de que mantenga su disciplina y profesionalismo y sobre todo para que no se corrompa; no es militarizar o ir al autoritarismo sino cuidar, con la vigilancia del Ejército, su crecimiento sano porque debe ser la principal institución de seguridad pública del país”.

Así ha echado a andar Obrador la cuenta regresiva de su sexenio, dos años y un mes le restan, dos años y un mes, tiempo en el cual la clase política mexicana ya no pensará nada que no sea en torno a la sucesión presidencial del 2024. Sí, pronto vendrá el Quinto Informe de Gobierno, pronto la figura presidencial del político tabasqueño, irá perdiendo el centro de atracción y ese lugar lo habrán de tomar los nuevos actores que se disputarán la silla presidencial.

 

 

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