- El indicador pasó de 38.2% en junio a 34% en septiembre de 2026, por debajo del 58.1% nacional. La mejoría trimestral abre una pregunta para las autoridades: cómo sostener la confianza y atender a la población que todavía considera inseguro vivir en la ciudad.
La cifra admite dos lecturas. En septiembre, Mérida registró una percepción de inseguridad menor que en junio. Sin embargo, al comparar el resultado con el de un año antes, el indicador quedó exactamente en el mismo lugar.
El 34% de la población adulta consideró inseguro vivir en la capital yucateca, frente al 38.2% del trimestre anterior. La diferencia es de 4.2 puntos porcentuales. Respecto a septiembre de 2025, cuando también se registró 34%, no hubo variación en la estimación difundida por el Gobierno del Estado con base en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del Inegi.
El descenso trimestral ofrece un dato favorable para la ciudad. La comparación anual introduce un matiz necesario: el resultado reciente recupera el nivel de hace doce meses, sin colocarse todavía por debajo de él.
En el conjunto de las 91 áreas urbanas estudiadas por la ENSU, 58.1% de la población de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad. Mérida quedó 24.1 puntos porcentuales por debajo de ese indicador agregado. La referencia nacional corresponde a las áreas urbanas encuestadas; no describe por sí sola a todas las localidades del país.
La Secretaría de Seguridad Pública estatal atribuyó la construcción de confianza a la presencia policial en las colonias, la respuesta al 9-1-1 y la coordinación con autoridades municipales y federales.
La encuesta mide cómo se siente la población respecto de su ciudad. Su resultado no permite concluir, por sí mismo, que los delitos disminuyeron en la misma proporción. Una lectura completa requiere contrastar la percepción con registros de incidencia, información sobre victimización y experiencias de denuncia.
Se incorporan, además, reducciones nacionales en la proporción de personas que dijeron haber visto o escuchado disparos, robos, vandalismo y venta o consumo de drogas cerca de sus viviendas. Esos datos corresponden al conjunto de las ciudades estudiadas.





