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En territorio maya, frenan nuevas granjas porcícolas y fortalecen protección del acuífero

  • El Gobierno del Estado anunció cuatro acciones para regular la industria porcícola y proteger las reservas de agua de Yucatán. Entre las medidas destacan la suspensión de nuevas autorizaciones, la modernización de plantas de tratamiento y un sistema de monitoreo hídrico en tiempo real, en colaboración con la UNAM.

Mérida, Yucatán.- En un territorio donde el agua circula bajo una superficie de roca caliza altamente permeable, la protección del acuífero se ha convertido en uno de los principales desafíos ambientales de Yucatán. Ante las preocupaciones ciudadanas por el impacto de las granjas porcícolas, el Gobierno del Estado anunció el fortalecimiento de las medidas de regulación y vigilancia de esta actividad productiva.

A través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), la administración estatal presentó cuatro acciones estratégicas destinadas a prevenir la contaminación del agua, mejorar el tratamiento de residuos y reforzar la supervisión ambiental de las instalaciones existentes.

Una de las decisiones centrales es que no se han otorgado nuevas autorizaciones para establecer granjas porcícolas en Yucatán, de acuerdo con lo informado por la dependencia, que señaló que la prioridad será regularizar y supervisar las unidades de producción que ya operan en la entidad.

La medida responde a las características del suelo kárstico yucateco, cuya alta permeabilidad facilita la infiltración de líquidos hacia el subsuelo, lo que vuelve especialmente importante el manejo adecuado de las aguas residuales generadas por las actividades agroindustriales.

Bajo la estrategia denominada Renacimiento Maya, el Gobierno estatal sostiene que el desarrollo económico debe avanzar de la mano de la protección ambiental y el bienestar de las comunidades.

Plantas de tratamiento y vigilancia conjunta

Entre las acciones anunciadas destaca el fortalecimiento de la infraestructura para tratar las aguas residuales provenientes de las granjas porcícolas.

Mediante convenios con autoridades federales, la SDS impulsa que las empresas del sector inviertan en nuevas plantas de tratamiento con tecnología avanzada, capaces de mejorar el manejo de sus descargas y reducir los riesgos de contaminación de las fuentes de agua.

La dependencia también destacó el fortalecimiento de la coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Esta colaboración se formalizó mediante dos instrumentos: el Convenio Marco de Coordinación, firmado el 3 de octubre de 2025, y el Convenio Específico de Coordinación, suscrito el 7 de abril de 2026.

Ambos acuerdos permiten desarrollar operativos conjuntos de inspección, vigilancia y, cuando corresponda, sanción a las instalaciones que incumplan la legislación ambiental.

Con ello, las autoridades buscan ampliar la capacidad de supervisión de una industria cuya operación requiere controles específicos para evitar afectaciones al suelo y a las reservas subterráneas de agua.

Monitoreo científico para detectar riesgos en el agua

La cuarta acción anunciada por el Gobierno del Estado contempla la participación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y centros de investigación en el monitoreo de la calidad del agua.

Como parte de la Estrategia Estatal Hídrica, se impulsa la instalación de equipos de medición en tiempo real en puntos estratégicos de Yucatán, con el objetivo de identificar oportunamente posibles alteraciones y contar con información científica que respalde las decisiones de las autoridades ambientales.

Esta herramienta permitiría dar seguimiento a las condiciones del acuífero y fortalecer las acciones de vigilancia en zonas donde las actividades productivas representan posibles riesgos para los recursos hídricos.

Aunque el Gobierno estatal sostiene que no se han autorizado nuevas granjas, el siguiente desafío será conocer los resultados de las inspecciones, comprobar la eficacia de los sistemas de tratamiento y dar seguimiento a la información generada por el monitoreo científico.

En una entidad donde el acuífero abastece a comunidades y sostiene buena parte de la vida cotidiana, la discusión trasciende la actividad porcícola: se trata de encontrar un equilibrio entre la producción económica, la conservación ambiental y el derecho de la población a disponer de agua segura.

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