- Agua, alimentos, documentos y medicamentos para 72 horas: la “Mochila de vida” concentra una recomendación útil, pero insuficiente para evaluar la preparación de un país. México no la importó recientemente de Europa: Cenapred ya promovía ese plazo en marzo de 2018.
POR: REGINA VÁZQUEZ GARGALLO
Durante 2026, Países Bajos, Suecia y Alemania mantienen medidas similares, aunque con alcances distintos. La campaña neerlandesa pide preparar provisiones y un plan para 72 horas; programó distribuir una guía a más de 8.5 millones de hogares entre noviembre de 2025 y enero de 2026. Suecia recomienda, en traducción del inglés, “al menos una semana sin electricidad, agua ni posibilidad de comprar alimentos”. Alemania plantea, traducido del alemán, “poder abastecerse por sí mismo durante diez días, si es posible”.
El trasfondo europeo rebasa la despensa: Suecia vincula la preparación con su defensa civil y Alemania reconoce que la guerra rusa contra Ucrania motivó nuevas orientaciones. La lectura geopolítica es que proteger a la población también exige resistir interrupciones de servicios y comunicaciones. Eso no equivale a anunciar una guerra inminente.
La comparación exige mirar al Estado: la estrategia europea incluye 30 acciones, entre ellas reservas críticas y continuidad de servicios esenciales. Reducirla a una mochila omite esa responsabilidad institucional.
La instrucción llega al hogar; la rendición de cuentas debe volver a los gobiernos. Recomendar una mochila es apenas el primer paso: falta acreditar presupuesto, coordinación y capacidad de auxilio. Ante la próxima emergencia, la evaluación política será concreta: qué autoridad respondió, con qué recursos y a quién dejó esperando. Las primeras 72 horas también pondrán a prueba al Estado.





