- Entre gorras y shorts, el Ejército mexicano buscaba a Ismael “El Mayo” Zambada en Chichén Itzá. La escena, relatada por el general retirado Roberto Aguilera en la docuserie de Netflix La caída de El Mayo, desplaza por un momento la persecución del líder del Cártel de Sinaloa hacia uno de los principales destinos turísticos de Yucatán.
La pista era una costumbre. Según Aguilera, los servicios de inteligencia habían identificado que Zambada acostumbraba visitar la zona arqueológica cada 21 de marzo. Lo atraía, asegura el exmilitar, el fenómeno de luz y sombra asociado con el descenso de Kukulcán y la creencia de que podía recibir energía al presenciarlo. Aquella supuesta rutina ofrecía una oportunidad: buscarlo en un lugar al que, de acuerdo con la información reunida, tenía motivos para regresar.
El despliegue exigía confundirse con los visitantes. “Fuimos como turistas, con shorts, con gorra”, cuenta Aguilera en el testimonio reproducido por la prensa. Los militares se distribuyeron alrededor de la pirámide; el resultado fue una búsqueda sin identificación positiva. Había demasiada gente y no pudieron establecer si Zambada había acudido.
Hay una operación que concluyó sin resolver su pregunta inicial: si el hombre al que buscaban estaba entre la multitud.
Dirigida por Darren Foster y Miguel Fernández Flores, la producción de Netflix reúne tres episodios, testimonios y expedientes judiciales para reconstruir la trayectoria de Zambada y su llegada a la custodia estadounidense en julio de 2024. Dentro de ese recorrido, el pasaje yucateco abre una perspectiva regional sobre una búsqueda habitualmente asociada con Sinaloa.
Aunque en aquella operación, la respuesta quedó pendiente, el testimonio coloca a Yucatán dentro de las rutas que la inteligencia militar consideraba relevantes para encontrar al capo.





