Mérida, Yuctán.- Tras concluir sin incidentes el monitoreo médico de 360 personas expuestas al agua del lago artificial de la plaza comercial La Isla, la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) confirmó que ninguna presentó síntomas ni contagio de la ameba Naegleria fowleri.
Durante la conferencia de prensa del gobernador Joaquín Díaz Mena en Palacio de Gobierno, el titular de la SSY, Miguel Alberto Alcocer Gamboa, detalló que el cerco sanitario finalizó formalmente el pasado 4 de octubre sin reportar casos positivos ni complicaciones.
Ante estos hechos, el gobierno estatal expandió los protocolos de seguridad a otros cuerpos de agua artificiales en Mérida. Las acciones buscan analizar su calidad microbiológica mediante el respaldo técnico de la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública, cuyos resultados se darán a conocer en el transcurso de esta semana.
Adicionalmente, la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y el Cinvestav colaborarán en las evaluaciones ambientales de distintos vasos de agua en la región. Una vez listos los diagnósticos, la SSY emitirá los lineamientos de mantenimiento obligatorios para los particulares y administradores de estos espacios acuáticos.
En el ámbito legal y ambiental, la empresa responsable de operar el lago artificial en Plaza La Isla recibió una multa superior a los dos millones de pesos, además de la colocación de sellos de clausura definitivos en el sitio.
Este martes 6 de octubre, la Mesa Interinstitucional recibió el reporte final de la comisión especial encargada de dar seguimiento al caso y dialogar con los administradores del establecimiento.
A principios de septiembre de 2026, las autoridades de salud confirmaron el fallecimiento de un hombre de 33 a 34 años de edad —que se desempeñaba como instructor de actividades acuáticas (wakeboard)— a causa de una meningoencefalitis amebiana primaria. La infección ocurrió tras haber estado expuesto al agua del lago artificial ubicado en la plaza comercial La Isla, al norte de Mérida.
Tras el deceso, la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) implementó un cerco sanitario y mantuvo bajo estricta vigilancia médica a 360 personas que habían tenido contacto con el lago de la plaza. Al cumplirse el periodo de incubación, se confirmó que ninguna desarrolló síntomas, cerrando esta fase sin nuevos contagios.
El lago artificial fue clausurado de inmediato mediante sellos oficiales y la empresa administradora del complejo comercial enfrentó multas superiores a los dos millones de pesos debido a irregularidades en el mantenimiento y control de la calidad del agua.
A raíz de este incidente, el gobierno estatal amplió las inspecciones microbiológicas a otros lagos y espejos de agua artificiales en la capital yucateca, con el apoyo técnico de instituciones de educación superior e investigación como la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y el Cinvestav.



