- El directivo advirtió que, ante la decisión financiera más importante de una persona, la máquina no sustituye el contacto humano ni el arraigo local
- En el evento “Los 3000 Masters” participaron más de 2,500 asesores y una proyección de hasta 500 operaciones de compraventa en el país
CIUDAD DE MÉXICO.- Aunque las herramientas digitales y la inteligencia artificial facilitan la promoción inmobiliaria, la compra de un hogar continúa dependiendo de la confianza entre personas y el conocimiento comunitario, afirmó el especialista del sector inmobiliario, Karim Goudiaby durante el arranque del evento comercial “Los 3000 Masters”
El encuentro congregó a más de dos mil 500 asesores durante 10 días de jornadas comerciales, con una meta de entre 400 y 500 operaciones cerradas mediante un formato que vincula desarrollos curados en provincia con compradores de centros urbanos como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Goudiaby reconoció que los algoritmos resuelven hoy gran parte de la carga operativa cotidiana, como la redacción de anuncios, la prospección y el seguimiento automatizado de prospectos, pero alertó sobre el riesgo de que los profesionales busquen “atajos” y dejen de lado el valor del contacto directo.
Este negocio no es un negocio de casas, es un negocio de relaciones. Quien va a comprar el activo más caro de su vida necesita confiar en una persona; no basta con esperar clientes detrás de un portal o un mensaje de WhatsApp”, subrayó.
El directivo puntualizó que el verdadero diferenciador de un asesor inmobiliario frente a la tecnología radica en su integración con la comunidad y su capacidad para entender de primera mano la oferta y la demanda de su entorno local.
“El objetivo no es pasear por stands ni escuchar pláticas motivacionales para luego olvidar todo; se trata de conectar directamente. Para muchos es difícil porque nos acostumbramos a la intermediación de las máquinas, pero el valor real surge cuando dos personas intercambian miradas, palabras y generan certeza jurídica y humana”, concluyó.



