Mérida, Yucatán.— El litoral mexicano experimenta una transformación profunda impulsada por sus comunidades costeras.
En el marco del reciente Día Mundial de la Gente de Mar, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca) —órgano desconcentrado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA)— reveló que la fuerza laboral dedicada a la pesca y acuacultura en el país ha alcanzado las 333 mil 630 personas.
Este ejército de mar de sabor y nutrición ha consolidado un crecimiento demográfico del 13.4% entre 2016 y 2025, una expansión que se ha concentrado con especial vigor en el sector ribereño o artesanal, impactando directamente en la soberanía alimentaria y la economía de las regiones costeras.
A nivel nacional, este dinamismo se tradujo en una producción histórica durante 2025, alcanzando 2 millones 206 mil 439 toneladas en peso vivo de pescados y mariscos, superando los registros de 2024 y garantizando un abasto saludable para las mesas mexicanas.
La Península de Yucatán, debido a su enorme extensión de litoral en el Golfo de México y el Mar Caribe, representa una de las zonas con mayor arraigo y crecimiento de su población pesquera.
Tomando como base la tendencia oficial de crecimiento y los registros históricos de distribución del sector social de Conapesca, la comunidad de la “gente de mar” en los tres estados de la península yucateca alcanza la cifra de 41 mil 500 pescadores y acuacultores.
Yucatán encabeza la actividad pesquera de la península. La gran mayoría pertenece al sector de la pesca ribereña o de mediana altura, concentrada en puertos estratégicos como Progreso, Celestún, Dzilam de Bravo y Las Coloradas.
Sus capturas de especies de alto valor comercial, como el pulpo maya y el mero, lo convierten en el motor alimentario del sureste.
En tanto que Campeche tiene una población de 31 mil 200 personas dedicadas al sector, con ferte presencia en el sector ribereño dentro de la Laguna de Términos y comunidades como Champotón y San Francisco de Campeche, el estado mantiene una tradición histórica ligada también a la industria de altura (famosa por el camarón).
El crecimiento aquí se ha visto respaldado por el auge de pequeños proyectos acuícolas en comunidades tierra adentro. En cuanto a Quintana Roo, alrededor de 6 mil 800 personas son pescadores.
Aunque es el estado con menor volumen demográfico en el sector debido a su vocación predominantemente turística, Quintana Roo destaca por un modelo cooperativista ejemplar en la captura sustentable de langosta en zonas como Banco Chinchorro y Holbox.
La comunidad de mar aquí combina la pesca de pequeña escala con los servicios turísticos sustentables.




