En el marco del Día de la Libertad de Expresión, las asociaciones de Mujeres Periodistas y Comunicadoras de Yucatán y la Asociación de Comunicadores 7 de Junio A.C. unieron voces este domingo para rendir una ofrenda floral en el Monumento a la Patria, un acto que sirvió como tribuna para alertar sobre los desafíos tecnológicos y las múltiples violencias que acechan al gremio en México.
A esta conmemoración se sumaron también diversos periodistas independientes, quienes enriquecieron el encuentro con sus perspectivas sobre el ejercicio libre de la profesión.
Durante el encuentro, en las voces de las presidentas Yoisi Moguel Rosel de las Mujeres Periodistas y Comunicadoras de Yucatán y Addy Pérez Echeverría de la Asociación de Comunicadores 7 de Junio A.C., las organizaciones y los comunicadores independientes emitieron un enérgico llamado a la unidad del sector periodístico, señalando que la cohesión es la única vía para avanzar fortalecidos hacia una nueva era digital.
Uno de los puntos centrales del pronunciamiento abordó el impacto de la tecnología en el ejercicio periodístico.
Se planteó que, si bien la inteligencia artificial ofrece herramientas avanzadas de automatización, también puede convertirse en un factor que inhiba el pensamiento crítico, desplace la labor humana de investigación de campo y precarice aún más los empleos en las salas de redacción si se utiliza de forma desregulada.
Lejos de limitarse a una celebración, el acto al pie del emblemático monumento de Paseo de Montejo se transformó en un espacio de denuncia, las y los comunicadores recordaron que México se mantiene como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, enfrentando un ecosistema de hostilidad que va más allá de las agresiones físicas.
Entre los principales desafíos expuestos, se denunció de manera explícita que los profesionales de la información hoy en día se enfrentan a una severa violencia psicológica, la cual se deriva de campañas de desprestigio, acoso en redes sociales y amenazas veladas que buscan mermar su integridad emocional.
Asimismo, se expuso la gravedad de la violencia financiera, reflejada en salarios de miseria, la falta de prestaciones básicas y la asfixia económica a medios locales e independientes mediante el manejo discrecional de la publicidad oficial.
A esto se suma la violencia jurídica, caracterizada por el uso de demandas por daño moral y otros recursos legales promovidos por actores políticos o económicos para amedrentar e inhibir las investigaciones periodísticas.
En el acto se enfatizó que son los propios periodistas y comunicadores quienes deben asumir la primera línea de defensa para preservar el derecho a la libertad de expresión.
Esta resistencia es un deber indispensable para mantener a la sociedad civil bien informada y generar una opinión pública libre, crítica y participativa.
El acto concluyó con la colocación de la ofrenda floral y un minuto de nutridos aplausos en memoria de los compañeros caídos en el cumplimiento de su deber, un símbolo de que el periodismo yucateco se mantiene de pie, celebrando el legado de sus profesionales y adaptándose al futuro sin renunciar a sus principios fundamentales.




