Ricardo Monreal advirtió que los 10.6 billones de pesos previstos para el próximo año no serán suficientes para atender todas las necesidades del país. La Cámara de Diputados buscará priorizar educación, salud, seguridad social, empleo e inversión durante la discusión presupuestal programada del 9 al 13 de noviembre.
Ante las crecientes demandas de recursos para universidades, hospitales, el campo y otros sectores, la Cámara de Diputados se prepara para una de las discusiones más importantes del año: la distribución del Presupuesto de Egresos de la Federación 2027, en un escenario donde las necesidades superan los recursos disponibles.
Desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, reconoció que el desafío será encontrar un equilibrio entre las prioridades nacionales y las limitaciones financieras, sin perder de vista la educación, la salud, la seguridad social, la generación de empleo, la inversión y el combate a la pobreza.
El también coordinador de Morena aseguró que existe plena voluntad política para alcanzar acuerdos, aunque advirtió que será necesario recurrir a la austeridad y revisar cuidadosamente la distribución del gasto público.
“Solo hay un Presupuesto, no puedes inventar recursos, es un Presupuesto para toda la nación”, expresó al señalar que cualquier incremento destinado a un sector tendría que compensarse con ajustes en otro.
Monreal explicó que el fondo disponible se estima en 10.6 billones de pesos, cifra que todavía depende de la aprobación de la Ley de Ingresos por parte del Senado de la República.
Mientras tanto, las solicitudes de mayores recursos comienzan a acumularse. Como ejemplo, mencionó que las universidades públicas demandan alrededor de 28 mil millones de pesos adicionales, mientras que el Instituto Nacional Electoral (INE) también solicita un aumento de varios miles de millones.
A estas peticiones se suman las necesidades del sector agropecuario, los servicios de salud, la infraestructura y otras áreas que buscan fortalecer sus presupuestos para el siguiente ejercicio fiscal.
El legislador admitió que los recursos proyectados difícilmente permitirán cubrir todas las demandas, por lo que la Cámara Baja deberá evaluar cuáles requieren atención más urgente y qué ajustes son posibles dentro del margen financiero existente.
“Vamos a tener que hacer gala de inteligencia y de creatividad para que, más o menos, puedan estar atendidos los sectores prioritarios de la población”, sostuvo.
Del 9 al 13 de noviembre, la discusión presupuestal
De acuerdo con el calendario anunciado por Monreal, la Cámara de Diputados prevé analizar, discutir y, en su caso, aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación 2027 entre el 9 y el 13 de noviembre.
Sin embargo, aclaró que el proceso de distribución de recursos comenzará formalmente una vez que el Senado apruebe la Ley de Ingresos, pues esta determinará la disponibilidad financiera para el próximo año.
El diputado recordó que la Secretaría de Hacienda ya envió el Proyecto de Presupuesto como parte del Paquete Económico presentado por el Gobierno Federal, aunque explicó que gran parte de los recursos se encuentra comprometida en rubros específicos.
Esta situación, señaló, reduce considerablemente la posibilidad de realizar modificaciones, ya que cualquier reasignación podría afectar partidas destinadas a salarios, educación, salud, infraestructura o programas de apoyo al campo.
“Es muy pequeño el margen que tenemos de discrecionalidad”, puntualizó al referirse a las limitaciones que enfrentarán los legisladores para redistribuir los recursos proyectados por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Pese a este panorama, Monreal reiteró que la Cámara de Diputados asumirá la revisión presupuestal con responsabilidad y disposición al diálogo, buscando atender las necesidades más apremiantes sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas.
Con el calendario legislativo en marcha y las solicitudes de recursos sobre la mesa, el Presupuesto 2027 se perfila como un ejercicio de decisiones difíciles: distribuir una bolsa limitada entre sectores que reclaman mayor atención y definir qué necesidades tendrán prioridad en el gasto público del próximo año.






