MÉRIDA, Yucatán – Hay una mística especial cuando el viento se convierte en música, y más cuando ese viento ha viajado durante 23 años por los recintos más prestigiosos de México para, finalmente, aterrizar en el sur. El Concurso Nacional de Flauta Transversa (CNFT) “Rubén Islas Bravo” ha encontrado su escenario perfecto: la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY).
Del 21 al 24 de septiembre de 2026, los muros cargados de historia de la UNAY no solo albergarán lecciones, sino los sueños de cientos de flautistas que ven en este certamen la puerta de entrada a las grandes orquestas del mundo.
Una evolución que rompe esquemas
Lo que se anunció esta mañana en el corazón de la universidad no fue un simple concurso de técnica. Bajo la visión del maestro Miguel Ángel Villanueva Rangel, fundador del certamen en 2003, y el respaldo del rector Domingo Rodríguez Semerena, esta edición 2026 se atreve a dar un salto al vacío creativo: la inclusión de la categoría de Género Libre.
Ya no se trata solo de la precisión milimétrica de la música académica o la síncopa del jazz; ahora, la flauta tiene permiso para dialogar con lo no convencional, permitiendo que la expresión artística respire sin las ataduras de la tradición estricta.
La élite mundial en los salones de la UNAY
La exigencia que ha caracterizado al CNFT —considerado la gran “cantera” de los músicos que hoy ocupan las plazas de las orquestas nacionales— se mantiene intacta. La UNAY se vestirá de gala para recibir a un jurado que parece extraído de las carteleras de los grandes teatros europeos:
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András Adorján (Alemania-Hungría)
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François Daudin-Clavaud (Francia)
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Aníbal Robles Kelly (México)
Este “triunvirato” del viento garantiza que el estándar de evaluación en Mérida sea el mismo que se exige en los conservatorios de París o Berlín, elevando la competitividad de los participantes a niveles internacionales.
Un festival para todos
La crónica de este evento no estaría completa sin mencionar su espíritu inclusivo. Desde el niño que apenas sostiene con firmeza su instrumento hasta el profesional consolidado y el aficionado apasionado, todos tienen un lugar. Las inscripciones, que abren este 1 de abril y cierran el 30 de junio, son el primer paso de un camino que culminará en un festín sonoro abierto al público.
“Este encuentro le regala a Yucatán un lugar permanente en la geografía musical del país”, coincidieron las autoridades en el presídium.
Al caer la tarde en la presentación, quedó claro que el próximo septiembre el aire de Mérida cambiará. No será solo el bochorno previo a la lluvia lo que se sienta en el ambiente, sino la vibración cristalina de cientos de flautas que, tras más de dos décadas de espera, por fin han encontrado el camino hacia el sur.




