El auditorio “Manuel Cepeda Peraza” no solo albergó una ceremonia protocolaria; fue el escenario donde el cansancio acumulado de años se transformó en satisfacción. Entre los muros del Centro Cultural de la UADY, 72 rostros reflejaban una mezcla de alivio y orgullo. Son los nuevos rostros de la medicina en Yucatán: especialistas que, tras mil batallas en los pasillos del Hospital General “Dr. Agustín O’Horán”, están listos para tomar el pulso de la salud en el estado.
El rigor de la bata blanca
Ser residente no es solo estudiar; es habitar el hospital. Durante el evento, la titular de la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY), Judith Elena Ortega Canto, recordó lo que hay detrás de cada título: guardias interminables donde el café es el único aliado, decisiones clínicas tomadas bajo presión y la enorme responsabilidad de tener vidas humanas en las manos.
Estos 72 profesionales no solo egresan de una institución; egresan de un “Hospital Escuela” con 120 años de historia, un gigante del sureste mexicano que ha pulido el talento de generaciones.
Especialidades que salvan vidas
El grupo de graduados cubre el espectro de las necesidades más urgentes de la población yucateca. Desde la precisión quirúrgica en Urología y Cirugía General, hasta la sensibilidad extrema que requieren la Neonatología y la Pediatría.
El cuerpo docente, pilar fundamental en este proceso, fue reconocido por ir más allá de los libros. No solo transmitieron la técnica de la Imagenología o la rapidez de las Urgencias Médico-Quirúrgicas, sino que sembraron el humanismo necesario para que el paciente no sea visto como un expediente, sino como una persona.
Un compromiso con el futuro
En representación del Gobernador Joaquín Díaz Mena, Ortega Canto fue clara: estos especialistas son una inversión estratégica. En un sistema de salud que busca ampliar su capacidad de respuesta, contar con expertos en Epidemiología, Medicina Crítica y Ginecología, entre otras áreas, es la clave para un Yucatán más sano.
“Ejerzan con ética, sensibilidad y compromiso social”, fue el exhorto final que resonó en el auditorio.
Al finalizar la ceremonia, entre abrazos de familiares y colegas, quedó claro que el Hospital O’Horán sigue siendo el corazón latente de la formación médica. Hoy, Yucatán duerme un poco más tranquilo: 72 nuevos guardianes de la salud han terminado su entrenamiento y están listos para servir.





