Seis meses haciendo Patria y sembrando mariguana



A lo largo de los seis meses más recientes, el Movimiento Cannábico Mexicano ha logrado lo que pocas organizaciones sociales, resistir no sólo a la emergencia sanitaria que sigue sacudiendo al mundo entero por la expansión y muerte que ha dejado a su paso el Covid-19

También se ha hecho de un reconocimiento nacional e internacional al mantener, desde el 2 de febrero de este año, el llamado Plantón 420 en lo que ahora se conoce como Jardín Cannábico Luis Pasteur, justo a la afueras de la sede del Senado mexicano.

Es un símbolo de lucha de estos nuevos tiempos, un prototipo de lo que buscan se replique en todo territorio nacional, tierra para sembrar la mariguana y libertad para fumarla. Y es que en esa plaza pública ubicada en la intersección del Paseo de la Reforma y Avenida de Los Insurgentes, en pleno corazón de la capital del país y a la vista de todo el mundo, se erigen, majestuosas, plantas de mariguana de hasta dos metros de altura.

Ya uno espacio se llama María Sabina, otro más ha sido bautizado como Tintán, y ahí van más y más semillas germinando en las jardineras de ese lugar.

Son seis meses de levantar la voz, de exigirle a las y los 128 senadores de la República que toca turno de Regular el uso de la cannabis sin simulación ni dilación alguna, y la Suprema Corte de Justicia de la Nación habrá de estar al tanto de que se cumpla el plazo que ha fijado a los legisladores federales para ello.

En tanto eso sucede, al Jardín Cannábico Luis Pasteur día con día llega gente de todas las edades y de diversas nacionalidades, así como la prensa nacional y extranjera para dar constancia de esta resistencia, desobediencia civil pacífica que en los hechos ha recibido un reconocimiento tácito de las autoridades para comenzar a limpiar de sangre esta planta milenaria.

 

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