Punto final a estrategia “abrazos no balazos”: PAN



El Presidente Nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza, consideró que con hechos como el atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, es urgente que el gobierno federal encabece una estrategia para frenar con decisión y firmeza la expansión de la delincuencia organizada en todo el país.

Acción Nacional exige que el combate se realice sin excepciones, de manera coordinada entre la Guardia Nacional y las policías civiles en los estados y municipios, con la participación estratégica de las Fuerzas Armadas.

Frente a la expansión de la delincuencia organizada y a la dimensión alcanzada por la inseguridad, dijo el dirigente panista, es inminente la construcción de un gran acuerdo de unidad nacional, donde cerremos filas todos los sectores del país, para blindar nuestro territorio y nuestras familias de las amenazas del crimen.

“No podemos permitir sentirnos secuestrados por cárteles de la droga, que amenazan nuestra seguridad económica, física y psicológica. Es momento de que este gobierno les ponga un alto, aplique políticas de cero tolerancia y firmeza para contener su expansión en todo el territorio nacional”, añadió.

El proceso debe ser integral, desde la averiguación previa, la captura de un delincuente, hasta que le dicten sentencia. Por ello, demandamos que tanto a las fiscalías, como a los ministros y jueces se les proteja de cualquier amenaza y se aplique la ley con rigor a los grupos criminales, para evitar sucesos como el de Colima, donde asesinaron al juez federal Uriel Villegas y a su esposa.
Reiteramos nuestra solidaridad con las autoridades capitalinas y expresamos nuestro más sentido pésame a los familiares de quienes perdieron la vida en el atentado a García Harfuch, y ratificamos nuestro compromiso de colaborar en todo lo que nos corresponda para mejorar la seguridad en la ciudad de México y en el país.

Pero para ello, le solicitamos al Presidente de la República que haga a un lado su política de “abrazos, no balazos”, porque queda muy claro que no ha funcionado y su estrategia de seguridad es un desastre, ya que 2019 fue el año más violento del que se tenga registro en México y en el 2020 continuamos viendo una ola de violencia muy alta en el país, como la registrada el pasado 7 de junio, con 117 personas asesinadas.

 

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