Ante los desafíos comerciales, de seguridad y migración, Ignacio Mier planteó la posibilidad de reunir nuevamente a legisladores de México y Estados Unidos. La protección de los connacionales y la revisión del T-MEC figuran entre los temas centrales de la propuesta.
La relación entre México y Estados Unidos podría abrir un nuevo espacio de diálogo desde sus congresos. Entre las negociaciones comerciales, los desafíos de seguridad y las preocupaciones por la situación de los migrantes, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Ignacio Mier Velazco, consideró viable celebrar una reunión interparlamentaria para abordar los asuntos que mantienen ocupadas a ambas naciones.
El planteamiento busca llevar la conversación más allá de los gobiernos federales y fortalecer la participación de los legisladores en temas que afectan directamente a millones de personas a ambos lados de la frontera.
Para Mier Velazco, la diplomacia parlamentaria puede convertirse en un respaldo a la política exterior mexicana, especialmente en la defensa de los connacionales que viven en Estados Unidos y en las labores que realiza la red consular para proteger sus derechos.
Al explicar la importancia de este acercamiento, el legislador volvió la mirada hacia mayo de 2025, cuando una delegación plural de senadores mexicanos viajó a Washington con una misión concreta: expresar su rechazo a una propuesta de impuesto sobre las remesas enviadas por migrantes.
Aquella visita llevó a los representantes mexicanos hasta el Capitolio, donde buscaron convencer a sus homólogos estadounidenses de las consecuencias económicas que tendría el gravamen para las familias que dependen de esos recursos.
Durante la jornada, los senadores sostuvieron encuentros con el entonces embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma Barragán, para coordinar esfuerzos en defensa de la comunidad migrante.
Las conversaciones también alcanzaron a integrantes del Caucus Hispano del Congreso estadounidense, así como a legisladores como Rubén Gallego, Mark E. Kelly y Tim Kaine, con quienes abordaron las preocupaciones de México frente a la propuesta fiscal.
Mier recordó ese episodio como un ejemplo de la utilidad del diálogo legislativo. Según destacó, las gestiones de la delegación mexicana contribuyeron a reducir considerablemente el impuesto planteado originalmente por el gobierno estadounidense.
Ahora, la intención es recuperar ese canal de comunicación para una agenda más amplia. La negociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la seguridad y, sobre todo, la protección de los migrantes aparecen entre los principales asuntos que podrían llevarse a una mesa interparlamentaria.
El legislador explicó que la realización de este encuentro ya figuraba entre los objetivos de la visita que los senadores mexicanos realizaron a Washington. Sin embargo, su organización requiere coordinación entre las instituciones legislativas de ambos países.
“Originalmente, la agenda se construye desde la Cámara de Representantes y la Cámara de Diputados. Y de manera individual, la Cámara de Senadores está haciendo una invitación para que se pueda desarrollar”, señaló.
Por ahora, la reunión permanece como una posibilidad, sin una fecha anunciada para su realización. No obstante, el planteamiento retoma una vía de comunicación que ya ha permitido discutir asuntos sensibles de la relación bilateral.
Entre intereses comerciales, decisiones políticas y las necesidades de las comunidades migrantes, la propuesta de Mier coloca nuevamente al Congreso como un posible punto de encuentro.
El siguiente paso será convertir la invitación en una mesa de diálogo, donde legisladores de ambos países puedan confrontar posturas, buscar coincidencias y abordar decisiones cuyos efectos se extienden mucho más allá de la frontera.






