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- La empresa encargada de estos eventos con música amplificada en espacios naturales, anunció la suspensión tras las críticas por sus posibles impactos ambientales.
La propuesta era reunir a personas de distintas culturas para convivir y conocer Yucatán. La elección de cenotes como sede de fiestas con música electrónica terminó por colocar a los organizadores ante cuestionamientos ambientales y la necesidad de explicar sus decisiones.
La controversia tomó fuerza cuando videos de las celebraciones circularon en redes sociales. Las imágenes de luces, música y asistentes dentro de estos espacios provocaron reclamos de quienes consideran que su aprovechamiento recreativo debe responder a las condiciones del ecosistema.
La respuesta de la organización llegó mediante un comunicado. Reconoció que este tipo de actividades debió evaluarse con mayor responsabilidad y conciencia ambiental, ofreció disculpas y recordó el valor natural, cultural y ancestral de los cenotes para el pueblo maya.
El pronunciamiento incluyó una decisión concreta: no volverá a organizar eventos con música amplificada en cenotes ni en otros espacios naturales. También se comprometió a revisar con mayor rigor las sedes de futuras actividades y a buscar orientación de especialistas y organizaciones locales.
Las preocupaciones que originaron los reclamos abarcan distintos riesgos. El ruido y las luces pueden modificar las condiciones de hábitats ocupados por fauna adaptada a la oscuridad; la concentración de personas puede favorecer daños físicos a formaciones minerales, y los residuos o sustancias químicas pueden deteriorar la calidad del agua.
Sin embargo, identificar esos riesgos y comprobar una afectación específica son tareas distintas. Determinar qué sucedió en los sitios utilizados requiere una evaluación que permita establecer las condiciones de los eventos y sus posibles consecuencias.
Por ello, entre las exigencias difundidas en redes está la intervención de Profepa y Semarnat para investigar tanto los permisos como la eventual existencia de daños. La información proporcionada no incluye resultados de inspecciones ni resoluciones oficiales.
La disculpa atendió el cuestionamiento público y fijó compromisos para futuras actividades. La revisión ambiental, si se realiza, deberá responder lo que el posicionamiento de la empresa no puede resolver: si las celebraciones dejaron afectaciones y qué medidas corresponderían para atenderlas.






