InicioNacionalAullido del Lobo Gris Vuelve a Resonar en la Sierra Madre

Aullido del Lobo Gris Vuelve a Resonar en la Sierra Madre



Durango, México — A más de medio siglo de haber sido silenciado por la sombra de la erradicación, el aullido del lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) vuelve a resonar en los bosques de la Sierra Madre Occidental, en el estado de Durango.

Lejos de la retórica y los muros políticos que a menudo dominan la relación bilateral entre México y Estados Unidos, la verdadera respuesta institucional, ambiental y comunitaria de la nación mexicana frente a los desafíos fronterizos y las presiones del norte se ha escrito con ciencia, cooperación y tierra.

Mientras en la década de 1970 el depredador ápice fue borrado de los Estados Unidos, y una década más tarde se le declaró oficialmente extinto en vida silvestre en territorio mexicano, la historia actual es de resiliencia.

Este 2026, el Programa Binacional de Recuperación del Lobo Mexicano alcanzó un hito histórico: la reintroducción oficial de la especie en su hábitat histórico duranguense.

Del papel a los bosques: Una alianza transfronteriza

La ruta hacia este momento no ha sido improvisada. Tras el sombrío diagnóstico del siglo pasado, ambos países firmaron en 1982 el primer Plan de Recuperación del Lobo Mexicano, un acuerdo que sentó las bases para el entendimiento mutuo.

Con los años, este esfuerzo se afinó.

En 2009 nació el Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE) y, en junio de 2022, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) —en coordinación con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)— selló una nueva Carta de Intención junto con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS) y agencias de caza y pesca de Arizona y Nuevo México.

El compromiso se actualizó en 2017 con metas claras y científicamente ambiciosas: alcanzar una población viable y autosuficiente de al menos 320 individuos en Estados Unidos y 200 en México, dotados de la diversidad genética indispensable para sobrevivir.

Los resultados ya comenzaron a dar frutos en el terreno. Entre 2024 y 2026, los monitoreos en vida silvestre confirmaron el nacimiento de dos camadas que sumaron cuatro cachorros, demostrando que el ecosistema comienza a aceptar de nuevo a sus antiguos guardianes.

Coexistencia: Más allá de las fronteras

La respuesta de México no recae únicamente en la burocracia ambiental. El éxito de esta travesía radica en el tejido social que la sostiene. Ejidatarios, ganaderos locales, instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil se han convertido en los ojos y oídos del programa a través del monitoreo biológico comunitario.

El desafío histórico entre la ganadería y los grandes carnívoros busca ser superado a finales de este mismo 2026, cuando arranque en México el proyecto “Del conflicto a la coexistencia, salvaguardando corredores de vida silvestre en México para el desarrollo sostenible”. Financiado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), esta iniciativa blindará no solo al lobo mexicano, sino también al jaguar (Panthera onca) y al oso negro (Ursus americanus), promoviendo mejores prácticas productivas, reconversión ganadera y pagos por servicios ambientales.

Hoy, la respuesta de México ante cualquier visión de aislamiento o imposición externa se planta en los riscos de Durango. Con la protección de sus corredores biológicos, la participación comunitaria y la restauración de sus bosques, el país demuestra que la soberanía también se defiende recuperando la vida silvestre que un día la mano del hombre le arrebató al continente

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Dejar una respuesta:

Please enter your comment!
Please enter your name here