FOTO: Conagua
- Más de 350 voluntarios participaron en la cuarta jornada de limpieza encabezada por Conagua, que permitió recuperar 1.3 kilómetros de franja ambiental. Entre los desechos encontrados había colchones, electrodomésticos, muebles y 22 llantas, evidencia de la acumulación de residuos que amenaza a este ecosistema costero de Yucatán.
Entre manglares, humedales y montones de basura acumulada, cientos de voluntarios participaron en una jornada de rescate ambiental que dejó al descubierto la magnitud de la contaminación en la ciénega de Progreso. Durante la cuarta intervención de limpieza de 2026, encabezada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), fueron retiradas más de 2.5 toneladas de residuos sólidos de este importante ecosistema costero.
La actividad reunió a más de 350 personas, entre habitantes del puerto, estudiantes, representantes de empresas y personal de instituciones públicas, quienes recorrieron 1.3 kilómetros de franja ambiental para retirar desechos que afectan las condiciones naturales del estero.
La jornada se desarrolló como parte del programa federal “Adopta un Río”, una estrategia que promueve la participación ciudadana y la colaboración institucional para recuperar cuerpos de agua y espacios naturales.
Sin embargo, lo encontrado entre la vegetación fue más allá de los residuos habituales. Los participantes extrajeron colchones, muebles, inodoros, lavabos, aparatos electrodomésticos, componentes electrónicos, autopartes, tarimas de madera y 22 neumáticos abandonados.
La diversidad y el volumen de los objetos retirados evidenciaron un problema que no se limita a la basura doméstica, sino que también involucra la disposición inadecuada de residuos voluminosos en áreas de valor ambiental.
De acuerdo con los resultados reportados, esta cuarta jornada registró la mayor cantidad de desechos recolectados en la ciénega de Progreso durante las intervenciones realizadas en lo que va de 2026.
Un ecosistema clave para la costa yucateca
La importancia de estas labores radica en las características naturales de la Península de Yucatán, donde el suelo kárstico favorece la infiltración del agua y la región carece prácticamente de ríos superficiales.
Por esta razón, la estrategia nacional “Adopta un Río” ha concentrado sus actividades locales en la ciénega de Progreso, un sistema de humedales y manglares que cumple funciones esenciales para el equilibrio ambiental de la zona costera.
Además de servir como hábitat para distintas especies, estos ecosistemas ayudan a amortiguar los efectos de fenómenos meteorológicos y contribuyen a la protección del litoral frente a los impactos del cambio climático.
La acumulación de basura representa un riesgo para estas funciones naturales, especialmente cuando los residuos permanecen durante largos periodos en contacto con el agua y la vegetación.
La limpieza no basta para detener la contaminación
Aunque el retiro de más de 2.5 toneladas representa un avance para las condiciones del estero, las autoridades reconocieron que la recuperación ambiental de la ciénega requiere acciones permanentes.
Por ello, las organizaciones participantes insistieron en la importancia de fortalecer la educación ambiental, mejorar las prácticas de disposición de residuos y promover una mayor participación de habitantes y comercios de la zona costera.
La jornada permitió liberar parte del humedal de desechos acumulados, pero también puso de manifiesto la necesidad de prevenir la contaminación desde su origen.
Entre toneladas de basura retirada y cientos de personas movilizadas, la ciénega de Progreso volvió a mostrar dos realidades: la presión que enfrenta por la acumulación de residuos y la capacidad de organización ciudadana para contribuir a su conservación.





