POR REGINA VÁZQUEZGARGALLO
Antes de que las bancadas opositoras afilaran sus cuestionamientos en el pleno, el ambiente en los pasillos de la Cámara Alta ya marcaba la pauta política de la jornada. El canciller Roberto Velasco Álvarez llegó al Senado de la República cobijado de inicio a fin por el liderazgo parlamentario: el coordinador de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ignacio Mier Velazco, fue el encargado de recibirlo y tenderle un puente de interlocución institucional, blindando políticamente el arranque de la comparecencia por el Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Mier Velazco dio la bienvenida al titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) destacando el momento definitorio que atraviesa el país frente al exterior y respaldando la solvencia técnica del funcionario en el manejo bilateral. Lejos de una recepción meramente protocolaria, el líder de la Jucopo enfatizó que el Senado acompañará a la Cancillería en las tareas de diplomacia parlamentaria —en particular para tender puentes directos con legisladores de Estados Unidos en temas migratorios y comerciales— y refrendó su confianza en la trayectoria de Velasco para sostener un diálogo bilateral firme y sin subordinación.
Con ese espaldarazo previo, Velasco cruzó las puertas del salón de sesiones, donde el presidente de la Mesa Directiva, Higinio Martínez Miranda, formalizó la apertura del debate. Martínez trazó la cancha democrática: sostuvo que el ejercicio fortalece una política exterior orientada a defender la soberanía con dignidad, cuidar a los connacionales y preservar la vocación de paz de México. «Las coincidencias construyen acuerdos, las diferencias permiten examinar las decisiones públicas; ambas son indispensables en un Estado democrático», remarcó el presidente del Senado.
El coro legislativo se desplegó de inmediato. El morenista Juan Carlos Loera de la Rosa cerró filas con la política exterior del gobierno federal, describiéndola como una herramienta directa para preservar el empleo y la soberanía frente a presiones externas. En consonancia con la agenda de seguridad transfronteriza, Ruth González Silva (PVEM) y Yeidckol Polevnsky Gurwitz (PT) exigieron reciprocidad a Washington: reclamaron corresponsabilidad inmediata en el combate al tráfico ilícito de armas y drogas hacia territorio nacional, reconociendo además la labor cotidiana de los consulados en la defensa jurídica de los mexicanos en la Unión Americana.
La oposición, sin embargo, rompió la tregua.
El senador panista Marko Cortés Mendoza lanzó el reproche más frontal al inquirir si la negativa de México a cumplimentar detenciones con fines de extradición requeridas por Estados Unidos incidió en la falta de certeza para prorrogar la vigencia del T-MEC hasta 2042. Cortés recriminó también la falta de cabildeo de la Cancillería ante gobernadores y congresistas estadounidenses. En la misma frecuencia crítica, la priista Carolina Viggiano Austria demandó a la SRE crear un mecanismo formal para transparentar al Senado los pormenores de la negociación del tratado comercial, mientras que Alejandra Barrales Magdaleno (Movimiento Ciudadano) censuró la ausencia presidencial en las Asambleas Generales de la ONU, señalando que en plena crisis geopolítica y fricciones bilaterales, el repliegue multilateral le resta peso al país.
Al tomar la palabra para la réplica, Velasco disipó las versiones de chantaje comercial: sostuvo que el proceso de revisión del T-MEC se mantiene en un carril estrictamente económico y trilateral, blindado e independiente de las controversias políticas, de extradición o de seguridad interna. Recalcó que las mesas de diálogo siguen abiertas y que las medidas arancelarias de la Casa Blanca obedecen a dinámicas de su propia política comercial global.
En el plano multilateral y de derechos humanos, Velasco aseguró que la dependencia mantiene estrecha coordinación y seguimiento a las recomendaciones de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU y de la CIDH para el flagelo de las desapariciones forzadas. Finalmente, para atajar las inquietudes sobre los recursos de la red consular, garantizó que, aunque en el presupuesto preliminar existe un ligero ajuste a ciertas partidas, el proyecto de Presupuesto de Egresos perfila un aumento global cercano al 10% para la SRE, y ya se gestionan reasignaciones internas con Hacienda y la Cámara de Diputados para asegurar que la protección de los paisanos no sufra mermas.




