POR EK XIB YAOTECÁTL
El Cohete Falcón 9 de SpaceX ha impactado a la Luna el 5 de agosto de 2026, dejando un cráter de 18 metros de ancho y menos de 3 metros de profundidad.
Si bien la afectación fue local y limitada en cuanto al aspecto Físico-Geológica. Pero el impacto levantó una nube de polvo lunar (regolito) y pequeñas rocas que se dispersaron a varios kilómetros alrededor.
Al no haber atmósfera que frene los fragmentos, estos han comenzado a viajar como proyectiles a alta velocidad hasta caer de nuevo.
La Luna no sufrió cambios en su estructura, eje de rotación, masa o movimiento orbital.
2. Afectación Operativa y de Seguridad Spacial (El verdadero problema). Pero abre la ventana al rsgo para infraestructura futura.
Aunque el impacto ocurrió en una zona despoblada cerca del cráter Einstein, demuestra que los restos dejados en órbitas altas terminan cayendo de forma incontrolada. Si una colisión similar ocurriera cerca de estaciones lunares, róvers o telescopios, el material proyectado causaría daños severos.
Y pone en evidencia que las agencias espaciales y empresas privadas no monitorean con precisión los objetos abandonados más allá de la órbita terrestre baja.
Incrementa la exigencia sobre SpaceX y otros operadores para implementar mecanismos obligatorios de desorbitación controlada (como reservar suficiente combustible para dirigir las etapas usadas hacia zonas seguras o enviarlas a órbitas heliocéntricas lejanas).
Resalta la urgencia de actualizar las leyes internacionales sobre la gestión de residuos espaciales en el entorno cislunar (el espacio entre la Tierra y la Luna).
Efecto colateral positivo: Para la comunidad científica, el evento sirvió como un experimento cinético no planificado, permitiendo analizar la densidad del subsuelo lunar y cómo el impacto altera la reflexión de la luz en el regolito expuesto.




