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Virus chikungunya tiene nuevo linaje: UADY



Mérida, Yucatán.- Desde un laboratorio especializado en Yucatán, la ciencia mexicana ha marcado un hito histórico en la epidemiología del país.

Investigadores del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” (CIR) de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) lograron, por primera vez en México, la secuenciación completa del genoma del virus chikungunya perteneciente al linaje Este-Centro-Sur Africano (ECSA).

Este logro no solo representa una proeza técnica, sino que marca la transición de una salud pública tradicionalmente reactiva hacia un modelo proactivo y predictivo, capaz de rastrear la “huella genética” de patógenos en tiempo real para anticipar y frenar brotes epidémicos.

Durante décadas, la identificación de patógenos complejas en las regiones del país dependía de la centralización: las muestras sospechosas debían viajar cientos de kilómetros hasta la capital mexicana para su análisis, consumiendo días o semanas valiosas en la toma de decisiones.

Hoy, la historia se escribe distinto desde el laboratorio de Yucatán, mediante la tecnología portátil MinION de Oxford Nanopore y herramientas bioinformáticas avanzadas de análisis filogenético, el equipo científico logró aislar, secuenciar e identificar el genoma completo del virus ECSA a partir de la muestra de un viajero con síndrome febril en un solo fin de semana.

El Proyecto EPICVAC-ARBO de este hallazgo es fruto del liderazgo del Dr. Henry Puerta-Guardo, investigador asociado del Laboratorio de Virología del CIR-UADY, al frente de un equipo multidisciplinario que involucra biólogos, químicos, médicos y estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado.

El estudio integra la colaboración de la UNAM junto a universidades e instituciones de prestigio internacional, creando una sólida red de investigación en arbovirus y patologías infecciosas emergentes.

El proyecto trasciende el diagnóstico puntual, incluyendo la capacitación continua de personal técnico para afianzar el liderazgo genómico en la Península y el Sur-Sureste.

En 2015, México enfrentó una gran epidemia de chikungunya impulsada por el linaje Asiático. Sin embargo, las dinámicas de variación viral exigen un monitoreo constante.

El linaje ECSA presenta diferencias en su composición genética respecto al que circuló hace una década. Su rápida expansión en el continente americano plantea alertas operativas.

Entre 2025 y 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha documentado cerca de 500,000 casos sintomáticos asociados al linaje ECSA en las Américas, con un impacto notable en países vecinos como Cuba.

La Secretaría de Salud confirma hasta el momento 31 casos de chikungunya en el país.

Dada la estrecha interacción turística y comercial entre la Península de Yucatán y el Caribe, el hallazgo genómico en un viajero sintomático confirma que el virus ya está circulando en entornos poblacionales cercanos, exigiendo una vigilancia estrecha para prevenir la transmisión autóctona masiva.

El chikungunya —transmitido por la picadura de mosquitos hembra del género Aedes aegypti y Aedes albopictus— no solo genera picos febriles agudos, sino que conlleva un fuerte costo socioeconómico y de salud ya que se caracteriza por fiebre alta repentina, cefalea severa, dolores musculares y erupciones cutáneas.

La artralgia (dolor articular) asociada al chikungunya es sumamente intensa e incapacitante. En un número elevado de pacientes, estas molestias se prolongan por meses o incluso años, derivando en cuadros crónicos incapacitantes que afectan la capacidad laboral y el bienestar familiar.

Contar con el perfil genómico permite a las autoridades sanitarias diseñar campañas de control vectorial focalizadas, afinar el diagnóstico clínico diferencial frente al dengue o zika y adaptar los protocolos de atención.

A pesar de los avances biotecnológicos de última generación, la contención de las arbovirosis sigue dependiendo del esfuerzo comunitario y la educación ambiental. El Dr. Puerta-Guardo enfatiza que la ciencia de laboratorio debe estar del lado de la acción ciudadana.

Por ello es necesario implementar un control de criaderos con la eliminación sistemática de recipientes, llantas y cacharros que acumulen agua limpia o estancada donde el mosquito Aedes deposita sus huevecillos.

El trabajo desarrollado por el CIR-UADY no solo le otorga a México su primer genoma completo del linaje ECSA del chikungunya, sino que consolida la soberanía científica en el Sur-Sureste del país. Demuestra que la investigación universitaria de alta especialidad es una herramienta directa para proteger la vida, mitigar el impacto de patógenos emergentes y construir una sociedad más preparada y resiliente ante los desafíos sanitarios del siglo XXI.

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