El reloj apenas marcaba las primeras horas de la mañana en la estación Mérida-Teya, pero el ambiente ya vibraba con una energía distinta. No era el habitual ajetreo de los viajeros de negocios o turistas extranjeros; esta vez, el murmullo venía cargado de risas nerviosas y ojos bien abiertos.
Quince niños y niñas de Casa Otoch estaban a punto de canjear la rutina de sus paredes conocidas por la velocidad de las vías.
Para estos pequeños, el Tren Maya no era una obra de ingeniería de la que se habla en las noticias, sino un gigante de metal que los esperaba para llevarlos a conocer, por primera vez, el azul del Caribe.
El recorrido comenzó mucho antes de que el tren se pusiera en marcha. Guiados por personal del DIF Yucatán y autoridades ferroviarias, los menores exploraron los pasillos de la estación. Cada rincón era un descubrimiento: desde el proceso de abordaje hasta el funcionamiento de las pantallas informativas.
Acompañados por Wendy Méndez Naal, Presidenta Honoraria del DIF Yucatán, los niños caminaron por el andén con la mezcla perfecta de disciplina y asombro. “Se trata de construir recuerdos que fortalezcan su bienestar emocional”, comentaba la maestra, mientras el grupo observaba cómo el tren se aproximaba silencioso pero imponente.
Aunque otros grupos de Casa Otoch ya habían visitado Cancún en el pasado, esta generación inauguró una nueva forma de viajar. El traslado, que antes era un largo trayecto por carretera, se transformó en una experiencia panorámica a bordo del tren.
Al subir, el asombro fue unánime. El aire acondicionado, la comodidad de los asientos y el paisaje yucateco desfilando velozmente tras las ventanas mantuvieron a los pequeños pegados a los cristales. Para ellos, no solo se trataba de llegar al destino, sino de habitar, por un par de horas, un espacio de modernidad que les pertenecía.
“Estas acciones buscan acercar a la niñez a experiencias que amplíen sus horizontes y fortalezcan su confianza”, señaló la visión impulsada desde el Gobierno del Estado, subrayando que el viaje es parte de una formación integral.
El viaje de tres días no termina con el frenado del tren en Quintana Roo. Gracias a la alianza estratégica entre el Patronato de Casa Otoch y la Fundación Palace, el destino final es el hotel Moon Palace.
La logística de este “viaje de ensueño” no fue menor. En la despedida en la estación estuvieron presentes figuras clave como el General de Brigada Óscar David Lozano Águila, director del Tren Maya, y la directora del DIF estatal, Shirley Castillo Sánchez, junto a representantes del patronato encabezados por Fabiola Moisés Chapur.
Al final del día, más allá de los protocolos y las autoridades, lo que quedó flotando en el aire de la estación Teya fue la estela de quince infancias que hoy saben que el mundo es mucho más grande de lo que imaginaban y que, a veces, los sueños corren sobre rieles.




