InicioYucatánPiden pesca ordenada y responsable del mero

Piden pesca ordenada y responsable del mero



Este 1 de abril, los muelles de la costa yucateca volvieron a llenarse de actividad. Tras dos meses de silencio en alta mar, la Secretaría de Pesca y Acuacultura Sustentables (Sepasy) anunció el inicio oficial de la temporada de captura de mero 2026.

 

Sin embargo, detrás del entusiasmo de los pescadores, subyace una realidad urgente: la supervivencia de una especie que es el pilar económico de más de 12 mil familias en la entidad.

Yucatán no es un actor cualquiera en esta industria; el estado aporta aproximadamente el 62.5% de la producción nacional de mero. No obstante, el “oro del mar” atraviesa aguas turbulentas.

Según datos de la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca), la captura ha sufrido una caída drástica del 36.4% en la última década, pasando de niveles de abundancia histórica a una precaria situación donde la escasez obliga a los pescadores a conformarse con especies alternativas como la rubia o el pargo.

La veda del mero, que comprende los meses de febrero y marzo, no es solo un trámite administrativo; es el periodo crítico en el que la especie se reproduce.

 

“Venimos de un periodo que permite la recuperación de la especie, y hoy es tiempo de aprovechar el recurso con responsabilidad”, señaló Lila Frías Castillo, titular de la Sepasy.

Para mitigar el impacto económico de esta pausa, el Gobierno del Estado, encabezado por Joaquín Díaz Mena, entregó este año el apoyo “Respeto la Veda”, que ascendió a 6 mil 600 pesos por beneficiario, un incremento del 10% respecto al año anterior.

 

Este recurso busca que los pescadores no se vean forzados a la pesca furtiva, una de las mayores amenazas para la sostenibilidad del recurso.

El llamado de las autoridades para esta temporada es claro: pesca ordenada y sustentable. Para que el mero siga llegando a las mesas y a los mercados internacionales, es vital respetar las normativas vigentes por lo que la captura de ejemplares por debajo de los 36 centímetros (para el mero rojo y negrillo) está estrictamente prohibida, ya que se trata de juveniles que no han alcanzado su etapa reproductiva.

Respetar las áreas restringidas evita la sobreexplotación de los bancos de peces que apenas comienzan a repoblarse.

Ante la crisis de volumen y talla que enfrenta la pesquería, se ha puesto en marcha un Proyecto Estratégico para la Restauración de la Pesquería del Mero.

 

Este modelo busca combatir no solo la sobrepesca, sino también los efectos del cambio climático que han desplazado a la especie hacia aguas más profundas.

“Hoy vamos al mar pensando ‘a ver si Dios nos regala un mero’. Así de precaria está la situación”, relatan pescadores del puerto de Celestún, evidenciando que el futuro de la costa yucateca depende de lo que se haga hoy.

El inicio de esta temporada es una moneda al aire. Si bien se prevé un periodo favorable gracias al cumplimiento de la veda, el éxito real no se medirá solo en toneladas desembarcadas, sino en la capacidad de la comunidad pesquera para garantizar que, en los años por venir, el mero siga siendo el orgullo y el sustento de Yucatán.

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