En el marco del Día Nacional de la Ganadería 2026, el panorama para el sector pecuario en el sureste mexicano se vislumbra con una mezcla de optimismo y grandes desafíos estructurales.
Según declaraciones del secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristá, la ganadería nacional hila años de crecimiento ininterrumpido, una tendencia que en la Península de Yucatán se siente con especial fuerza debido al aumento del bienestar y el consumo de proteína animal.
Actualmente, el consumo de carne, huevo y leche representa el 37% de la dieta de las familias mexicanas, un indicador que, según el secretario, es reflejo directo de la reducción de la pobreza y el incremento de los ingresos en regiones antes rezagadas.
A pesar del crecimiento sostenido, el llamado de las autoridades federales es claro: la ganadería peninsular debe transformarse. Durante la entrega de los galardones “Día Nacional de la Ganadería 2026”, Berdegué Sacristán enfatizó que el sector es el pilar de la soberanía alimentaria, pero enfrenta una brecha tecnológica que urge cerrar.
Para los ganaderos yucatecos, campechanos y quintanarroenses, la agenda para los próximos años se centra en cuatro ejes críticos: Fortalecimiento sanitario: Especialmente en el control del gusano barrenador del ganado; modernización comercial que reduzca la informalidad en el traslado de animales; implementación de sistemas de clasificación de carne para competir en mercados internacionales, y la sustentabilidad, el reto más urgente para la región.
Uno de los puntos más críticos del reporte federal toca una fibra sensible para la Península: la deforestación. A nivel nacional, se pierden 152 mil hectáreas anuales de bosques y selvas para dar paso a la producción ganadera.
“Eso, amigas y amigos, no tiene destino, no tiene futuro. La sociedad hoy exige no solo calidad y precio, sino respeto al entorno”, sentenció Berdegué.
En la región, esto implica una transición necesaria hacia sistemas silvopastoriles que permitan mantener el hato ganadero sin comprometer la riqueza biológica de la selva maya. Además, se instó al sector a avanzar en la aprobación de la Ley de Bienestar Animal, una demanda creciente de los mercados globales.
El presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), Homero García de la Llata, reconoció que el sector atraviesa una coyuntura delicada debido a la suspensión de exportaciones hacia Estados Unidos y la amenaza del gusano barrenador.
No obstante, la labor del Senasica (premiado este año en la categoría de organismos públicos) ha sido fundamental para mantener el cerco sanitario en los ranchos y puntos de verificación. La consigna para los productores locales es estricta: el compromiso sanitario inicia en cada rancho y en el uso correcto del aretado del SINIIGA (Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado).
La ganadería en la Península no solo es un negocio; es el motor que garantiza que la proteína llegue a la mesa de millones. Con un crecimiento que no se detiene, el reto para 2026 será demostrar que el campo yucateco puede producir más, con mejor tecnología y, sobre todo, en armonía con el ecosistema que le da vida.




