En el punto exacto donde la geografía divide a Yucatán de Campeche, la voluntad política y ciudadana decidió borrar las líneas del mapa.
Bajo un sol que no dio tregua, más de 70 voluntarios demostraron que la conservación ambiental no entiende de límites territoriales, logrando retirar casi una tonelada de residuos de la playa sur de Celestún.
La jornada, calificada como un hecho de cooperación regional sin precedentes, unió a los gobiernos de ambos estados, autoridades federales y organizaciones civiles con un solo objetivo: sanar los ecosistemas compartidos de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún.
En total, se recolectaron 761.8 kilogramos de desechos que amenazaban la flora y fauna de esta zona de alto valor biológico.
El éxito de la jornada no recayó solo en los funcionarios, sino en el sudor de 74 voluntarios provenientes de cooperativas locales de lancheros y salineros artesanales.
Grupos como Sac Bej, Celestún Mágico y los Guardianes de los Manglares de Dzinintún se sumaron a la causa, conscientes de que la salud de la playa es, en última instancia, el sustento de sus familias.
Durante el acto, Neyra Concepción Silva Rosado, titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS) de Yucatán, fue enfática al señalar que “lo que compartimos en esta región es mucho más grande que cualquier límite territorial”. Su homóloga de Campeche, Jocelyn Durán Murrieta (Semabicce), subrayó el valor educativo de ver el impacto real de los plásticos en el entorno.
Por su parte, el director de la Reserva por parte de la Conanp, Cristóbal Cáceres G. Cantón, lanzó un llamado directo a los visitantes: “Los residuos, especialmente los plásticos, deben regresar con quienes los llevan”.
La jornada cerró con la reflexión de Fernando Méndez Alfaro, presidente de Limpiemos Yucatán, quien recordó que mantener la costa limpia es una responsabilidad colectiva que no termina al recoger la última bolsa.
La alianza interestatal entre Yucatán y Campeche sienta un precedente para futuras intervenciones en áreas naturales protegidas que ambos estados comparten, recordándonos que el mar y el manglar son un patrimonio único.




