Ek Xib Yaotecátl
En un acto que marca un hito para el patrimonio cultural del sureste mexicano, las aulas y pasillos de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) se han transformado en el nuevo refugio de tres décadas de historia visual.
La Fundación Cultural Macay ha formalizado la entrega de un tesoro invaluable: una colección de 380 obras que encapsulan la evolución del arte contemporáneo en la región.
La firma del convenio de donación no fue un simple trámite administrativo, sino un relevo generacional. El rector de la UNAY, Domingo Rodríguez Semerena, calificó la colección como “determinante” para la consolidación de la universidad.
Este acervo, gestado durante treinta años bajo el resguardo del Museo Macay, ahora pasa a manos de la academia para cumplir una función pública y educativa.
“Hoy no solo entregamos piezas; entregamos posibilidades de aprendizaje, de inspiración, de investigación y de creación”, afirmó con entusiasmo Marco Díaz Güémez, director de Artes Visuales de la institución.
Radiografía del Acervo: Del lienzo al volumen
La riqueza de la donación radica en su diversidad técnica y conceptual. El patrimonio recibido se divide en dos grandes universos:
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Obra Bidimensional: Un recorrido que abarca desde la delicadeza del grabado y la litografía hasta el impacto de la pintura a gran escala, pasando por dibujos y piezas mixtas sobre soportes tan variados como el cartón, la tela y el papel.
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Obra Tridimensional: Esculturas y objetos volumétricos que desafían el espacio a través de materiales como el metal, la madera y la resina.
Los nombres detrás del patrimonio
La lista de artistas integrados en esta colección parece un “quién es quién” del arte en Yucatán y México. Entre los creadores cuyas obras ahora pertenecen al acervo universitario destacan:
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Maestros consagrados: Fernando García Ponce, Gabriel Ramírez y Sandra Nikolai.
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Voces contemporáneas: Emilio Said, Socorro Chablé, Víctor Argáez y Rosario Guillermo.
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Miradas internacionales y locales: Phil Kelly, Yani Pecanins, Georgia Charuhas y Michel Maugée.
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La presidenta de la Fundación Cultural Macay, Elba García Villarreal, subrayó que la UNAY es solo uno de los pilares de esta gran distribución.
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Para asegurar que el arte sea accesible para todos los yucatecos, el resto del acervo se repartirá entre la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y el Ayuntamiento de Mérida.
Este movimiento se suma a la entrega realizada el año pasado, cuando la UNAY recibió el mobiliario y los recursos especializados de la Biblioteca y el Centro Virtual de Documentación e Información (Cevidi) del Macay.
Con esto, la universidad no solo se queda con la obra, sino con las herramientas críticas para estudiarla.
El futuro de estas 380 piezas ya no está tras una vitrina de exhibición pasiva, sino en las manos de los estudiantes e investigadores que, a partir de hoy, les darán un nuevo significado.




