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Rescatan ejemplar de ballena jorobada en Oaxaca



 

Milagro en la arena: El rescate que devolvió a un ballenato al mar de Oaxaca

Por Ek Xib Yaotecátl

La luna aún dictaba el ritmo de la marea el pasado viernes cuando una silueta inusual interrumpió la línea costera del Santuario Barra de la Cruz-Playa Grande. No eran las tortugas marinas que el personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) suele rastrear; se trataba de un gigante en miniatura, un ballenato macho de ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) que luchaba contra la gravedad de la arena.

Una carrera contra el tiempo

El pequeño cetáceo, de apenas 4.60 metros de longitud, yacía varado tras un posible encuentro con la marea alta que lo dejó fuera de su elemento. Con restos visibles de su cordón umbilical, el ejemplar recordaba a los presentes la fragilidad de la vida silvestre: una cría recién nacida, lejos de la protección materna y a merced del sol.

De inmediato, la maquinaria de rescate se puso en marcha. Lo que comenzó como un monitoreo de rutina se transformó en una movilización comunitaria sin precedentes. Personal de la Conanp, el equipo técnico de Kutzari A.C., y habitantes de Barra de la Cruz y Playa Grande se unieron a surfistas locales para activar el protocolo de emergencia.

Sudor, sal y esperanza

Bajo la supervisión del MVZ Salvador Neri Antonio y en coordinación con autoridades como la Profepa, la SEMAR y Protección Civil de Huatulco, el grupo trabajó intensamente durante la noche del viernes y la mañana del sábado. Las prioridades eran claras:

  • Rehidratación constante: Mantener la piel del ballenato húmeda para evitar el colapso de sus órganos.

  • Redirección: Maniobrar con cuidado el cuerpo del animal para encararlo hacia el oleaje.

Tras horas de esfuerzo físico y tensión, el esfuerzo colectivo rindió frutos. Entre el rugido de las olas y el júbilo silencioso de los rescatistas, el ballenato logró retomar su curso de nado, desapareciendo finalmente en el azul profundo del Pacífico.


Oaxaca: Refugio de gigantes

Este incidente resalta la importancia de las costas oaxaqueñas —desde Mazunte hasta Puerto Escondido— como santuarios vitales. Cada año, las ballenas jorobadas recorren cerca de 8,000 kilómetros desde el Pacífico Norte buscando el calor de estas aguas para dar a luz y criar a sus ballenatos.

El éxito de esta misión no solo devolvió a un individuo a su hábitat, sino que reafirmó a las Áreas Naturales Protegidas como “faros de esperanza”. En un mundo donde la biodiversidad enfrenta amenazas constantes, el regreso de este pequeño gigante al mar es un recordatorio de que la colaboración humana puede cambiar el destino de una especie.

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