MÉRIDA, Yucatán. – En un proceso de autodepuración que busca consolidar el proyecto del “Renacimiento Maya”, el gabinete del Gobernador Joaquín Díaz Mena ha registrado una serie de relevos clave en los últimos meses. Si bien las salidas de figuras de alto perfil han encendido el debate sobre la cohesión del equipo de trabajo, la administración estatal sostiene que estos movimientos son necesarios para garantizar la disciplina y que, lejos de desestabilizar el gobierno, fortalecen la ruta trazada para 2026.
El reto de la cohesión interna
Desde el inicio de la administración, la integración de perfiles de diversas extracciones políticas ha presentado retos naturales en la operatividad diaria. Incidentes mediáticos y diferencias de criterio han derivado en renuncias que el propio mandatario ha calificado como una oportunidad para “mejorar el equipo”.
Entre las salidas más comentadas se encuentran:
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Víctor Cervera Hernández: Quien dejó la dirección del Instituto Yucateco de Emprendedores (IYEM) tras diferencias públicas con otros integrantes del gabinete, argumentando que su salida buscaba evitar que los rumores afectaran el proyecto del gobernador.
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Federica Quijano: Exsecretaria de Desarrollo Sustentable, cuya renuncia se vinculó a la dificultad de compaginar la visión administrativa con compromisos externos.
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Wendy Aguayo Romero: Quien recientemente presentó su renuncia a la Dirección General de Comunicación Social, sumándose a la lista de ajustes en la “plana mayor”.
Estabilidad institucional sobre nombres propios
A pesar de la narrativa de “crisis” impulsada por sectores de la oposición, el Gobierno de Yucatán ha respondido con datos. Durante su reciente informe de gestión, se destacó un 87% de avance en los compromisos del Plan Estatal de Desarrollo, lo que sugiere que la operatividad de las secretarías se mantiene inalterada.
“Las instituciones no se detienen; continúan. Estamos en la mejor disposición de seguir sumando perfiles que se alineen estrictamente a los principios de este gobierno”, afirmó recientemente Díaz Mena, minimizando la idea de un gobierno fragmentado.
Un gabinete en “evaluación constante”
Fuentes cercanas al Palacio de Gobierno indican que la instrucción del Ejecutivo es clara: quien no logre integrarse a la dinámica de trabajo colaborativo o presente conflictos de interés, deberá dar un paso al costado. Esta postura de “mano firme” busca evitar que los conflictos personales trasciendan a las políticas públicas.
La llegada de nuevos perfiles técnicos y la ratificación de funcionarios en áreas estratégicas como Seguridad y Salud refuerzan la tesis de que el núcleo del gobierno permanece sólido, utilizando las renuncias como una válvula de escape para liberar tensiones políticas internas sin comprometer la gobernabilidad.





