Rodolfo Montes
Mérida, Yucatán.- Entre aplausos y una valla humana cargada de respeto, el Hospital General Regional (HGR) No. 12 “Lic. Benito Juárez” despidió a un héroe anónimo. Un hombre de 43 años, quien falleció a causa de un traumatismo craneoencefálico severo, cumplió su última voluntad al convertirse en donante de órganos, permitiendo que cuatro personas reciban una nueva oportunidad de vida.
La intervención, coordinada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), permitió la procuración de ambos riñones y dos córneas, gracias a la decisión solidaria de su familia en un momento de profundo duelo.
Antes de ingresar al quirófano, el personal médico, de enfermería y áreas de apoyo formó una valla humana para honrar al paciente. El sonido de los aplausos rompió el silencio del hospital, un gesto institucional que busca reconocer el altruismo de quienes, incluso en la muerte, eligen dar vida.
La Dra. Claudia González Ramírez, directora del HGR No. 12, expresó su profundo agradecimiento a los familiares:
“Es un acto de justicia y solidaridad en un momento sumamente difícil. Este gesto se convierte hoy en esperanza de vida para otros y distingue la nobleza del ser humano”, señaló.
El procedimiento fue liderado por el Dr. Argenis Sthiven Valentín Aguilar Núñez, coordinador Hospitalario de Donación, junto a un equipo multidisciplinario que operó bajo estrictos protocolos de seguridad y calidad. Los riñones fueron trasladados de inmediato a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) en Mérida para ser trasplantados; las córneas quedaron a disposición para su asignación a pacientes en lista de espera, devolviendo así el regalo de la vista a dos personas.
El IMSS resaltó que este hospital continúa fortaleciendo su capacidad para realizar procuraciones de alta complejidad. Asimismo, recordaron que cualquier ciudadano puede acreditarse como donador voluntario a través de las páginas oficiales de Cenatra y del IMSS.
Sin embargo, las autoridades hicieron especial énfasis en un paso crucial: comunicar la decisión a la familia. El consentimiento de los parientes directos es fundamental para que el deseo de salvar vidas pueda cumplirse llegado el momento.




