InicioQuintana RooFrenarán deterioro de ecosistemas en costa yucateca con red de carbono azul

Frenarán deterioro de ecosistemas en costa yucateca con red de carbono azul



Mérida, Yucatán. 

La costa de la Península de Yucatán alberga un mosaico de vida marina y terrestre que funciona como un escudo natural. En sus playas, esteros y lagunas confluyen principalmente tres ecosistemas críticos: los manglares, que dominan los humedales con sus raíces entrelazadas; los pastos marinos, que forman extensas praderas bajo el agua; y las marismas, zonas inundables densamente pobladas por vegetación herbácea.

Más allá de su valor paisajístico, estos espacios comparten una propiedad vital en la lucha contra la crisis climática: son trampas naturales de carbono azul, es decir, el dióxido de carbono que los vegetales marinos absorben de la atmósfera y almacenan en sus sedimentos durante siglos.

Con el objetivo de frenar el deterioro de estos entornos, más de cien especialistas, autoridades, organizaciones civiles y representantes de comunidades locales acordaron formalizar una estrategia conjunta. Durante el Primer Foro Abierto “Carbono Azul en Ecosistemas Costeros Mexicanos del Golfo de México y el Caribe”, celebrado en esta capital, se pactó la creación de una línea de trabajo especializada dentro de la Red Ecos Yucatán.

Este nuevo nodo de Carbono Azul funcionará como un eje coordinador para alinear las investigaciones científicas con las necesidades reales de los habitantes de la costa.

El valor real de los ecosistemas costeros

La costa yucateca enfrenta presiones constantes por el desarrollo inmobiliario, el turismo masivo y los efectos del cambio climático. Sin embargo, mantener en pie sus ecosistemas es una inversión económica y de seguridad.

 Protección civil: Los manglares y marismas actúan como la primera barrera de contención frente a los huracanes, disipando la fuerza del viento y las marejadas.

 Control de erosión: Las raíces de los pastos marinos y la vegetación de las marismas fijan la arena, evitando que el mar gane terreno sobre las comunidades.

 Sustento local: Estos ambientes son las guarderías de las principales especies comerciales de peces y mariscos, de las cuales depende la pesca ribereña y el ecoturismo local.

Mirna Manzanilla Romero, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), señaló que el propósito de estos espacios es vincular el conocimiento científico con el desarrollo sostenible de la región, una política que el gobierno estatal ha denominado como parte del “Renacimiento Maya”.

De la teoría a las raíces del manglar

El encuentro, que se extendió por tres días, no se limitó a las aulas. Estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Tierra de la ENES Mérida, junto a diversos investigadores, se trasladaron a la Reserva de la Biosfera Ría Celestún para realizar muestreos en campo.

Allí ejecutaron técnicas de extracción de núcleos de sedimento, un procedimiento que permite obtener tubos de lodo profundo para analizar las capas de materia orgánica acumuladas a lo largo de las décadas. Con estos datos, la ciencia puede reconstruir la historia ambiental de la región y medir con exactitud cuánto carbono es capaz de retener el suelo de Celestún, así como la capacidad de resiliencia del manglar ante los impactos humanos y los huracanes.

Por su parte, José Carlos Pintado Patiño, coordinador de la Red de Urbanismo, Medio Ambiente y Riesgos Emergentes (Umare), destacó que el principal valor del foro fue lograr que la academia y los tomadores de decisiones escucharan directamente a quienes habitan el territorio. Como primer paso concreto, se acordó el diseño de un repositorio digital de información para unificar todos los estudios existentes sobre carbono azul en la península.

Una red con base comunitaria

La viabilidad de esta agenda de largo plazo radica en la participación de los sectores locales que ya realizan labor de conservación en sus comunidades. En el foro confluyeron instituciones académicas consolidadas del estado como la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), el Cinvestav Unidad Mérida, el CICY y la ENES UNAM Mérida, junto a agrupaciones comunitarias que operan directamente en las zonas de conservación.

Entre los asistentes destacaron colectivos dedicados al turismo sustentable y la restauración ambiental como:

 Manglares de Dzinitún

 Telchac de Mangle y Mar

 Wotoch Aayin

 Proyecto Chaac

 La Fundación San Crisanto

 El Ejido Chuburná Puerto

El reto inmediato para este nuevo nodo de Carbono Azul será homologar los métodos de monitoreo científico y asegurar que los beneficios de los proyectos de conservación ambiental lleguen de manera directa a las familias de los puertos yucatecos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS