Por Ek Xib Yaotecátl
El eco de los pasos en el recinto legislativo de San Lázaro suele pertenecer a figuras de larga trayectoria, pero esta mañana el sonido fue distinto. El Palacio Legislativo, corazón de la democracia mexicana, abrió sus puertas no solo a la política del presente, sino a la del futuro. Bajo la cúpula de la soberanía nacional, 140 estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Xochimilco dejaron de ser espectadores para convertirse en los arquitectos de las leyes que el México del siglo XXI demanda.
Monreal: El mentor de la estafeta legislativa
Al frente de esta transformación se encuentra el diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO). Para Monreal, el Modelo Parlamentario Universitario no es un evento aislado, sino un proyecto de vida institucional que inició hace más de un año con una convicción clara: la política mexicana necesita sangre nueva, preparada y con amor por su origen.
“Ya es la hora de que nos reemplacen. Nosotros ya cumplimos un ciclo y ahora hay que dar paso a las y los jóvenes”, afirmó Monreal con la serenidad de quien sabe que la trascendencia no está en perpetuarse, sino en formar a quienes vienen detrás.
El legislador se dirigió a este “grupo selecto” con una mezcla de rigor académico y calidez humana. Recordó a los grandes enciclopedistas como Montesquieu y Rousseau para subrayar que la democracia es la única vía para la evolución de los pueblos, y que ellos, los jóvenes, son ahora los llamados a mantener ese equilibrio de poderes.
De las aulas a la curul: Un ejercicio de realidad
El ejercicio fue inédito. Durante una jornada intensa, los pasillos de San Lázaro se llenaron de debates sobre inteligencia artificial, justicia alimentaria infantil y seguridad para las mujeres en el transporte público. Los estudiantes no simularon; legislaron. Organizados en grupos parlamentarios (Dorado, Plata, Blanco y Gris), instalaron su propia Mesa Directiva y comisiones de dictamen, enfrentando los retos reales que el mundo actual impone.
Monreal instó a los jóvenes a actuar con “aplomo y convicción”, recordándoles que en esos mismos asientos se toman las decisiones que definen el rumbo del país. En sus palabras se percibía un reconocimiento al momento histórico que vive México: la gestión de la primera mujer presidenta en 200 años, un hito que, según el diputado, marca una nueva era de la cual estos universitarios deben ser protagonistas.
El juramento de una nueva era
El momento cumbre llegó con la toma de protesta. El silencio se apoderó del salón cuando Ricardo Monreal, con la autoridad que le confiere su trayectoria pero con la mirada puesta en el porvenir, tomó la protesta de ley a los legisladores juveniles.
“¿Protestan guardar y hacer guardar el cargo… mirando en todo por los principios de honestidad y lealtad?”, resonó en el recinto. La respuesta fue un “sí” unísono que cerró un ciclo formativo y abrió uno de esperanza.
Al final del día, las luces de San Lázaro permanecieron encendidas, pero la atmósfera era distinta. El Palacio Legislativo reafirmó su papel no solo como sede del poder, sino como la cuna donde, bajo la tutela de figuras como Monreal, se está gestando la generación de políticos que habrá de heredar la estafeta de la nación.





