InicioYucatánEl asfalto en Mérida cede ante la selva Maya

El asfalto en Mérida cede ante la selva Maya



El sol de abril cae con plomo sobre el poniente de Mérida, pero en Ciudad Caucel el aire empieza a prometer algo distinto. Entre el ruido de la maquinaria y el aroma a tierra removida, se levanta lo que pronto será un pulmón de vida: el primer Corredor Verde de la ciudad.

No es solo una obra de ingeniería; es la respuesta de una comunidad que, en 2025, levantó la mano para decir que prefería árboles antes que planchas de concreto.

La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada recorre hoy los avances de este trayecto de 1.36 kilómetros, una franja que busca coser los fragmentos de naturaleza que la urbanización acelerada había dejado aislados. “Es así como las y los meridanos deciden en qué y cómo se invierten sus recursos”, comenta con una mezcla de orgullo y satisfacción, recordando que este proyecto nació de las urnas del programa Presupuesto Participativo “Diseña tu Ciudad”.

Un museo vivo de 29 especies

Lo que hace especial a este corredor, que abarca casi 60 mil metros cuadrados, no es solo su extensión, sino su ADN. Aquí no habrá vegetación ornamental extraña al clima yucateco. Gracias a la asesoría científica del CICY, el corredor se divide en tres ecosistemas que cuentan la historia botánica de la región:

  • El Jardín Solar: Donde el Chooch, el Caimito y el Ciricote ofrecerán frutos y sombra.

  • El Jardín Rejollada: Un homenaje a las hondonadas naturales con especies como el Balché y la Jícara.

  • La Selva Baja: Donde los robustos Jabines y Chakás marcarán el paso de los caminantes.

En total, 527 ejemplares están siendo sembrados para devolverle el hogar a la fauna silvestre que se resiste a abandonar la zona urbana.

Tecnología al servicio de la fauna

Mientras camina por el sendero peatonal en construcción, Raúl Escalante Aguilar, director de Medio Ambiente, señala los detalles que pasan desapercibidos a simple vista. La iluminación no será cegadora; se han instalado bolardos LED de baja intensidad para no desorientar a las aves y pequeños mamíferos que habitan el sector.

El agua, recurso vital, se administrará mediante un sistema de riego automatizado, asegurando que los 15.2 millones de pesos invertidos se traduzcan en un bosque sostenible y no en un proyecto que se seque con el primer descuido.

La cuenta regresiva

La construcción, que inició el pasado 19 de febrero, tiene ya una fecha marcada en el calendario: el 24 de junio de 2026. Ese día, las familias de Ciudad Caucel dejarán de ver un sitio en obra para estrenar un estanque con puente peatonal y áreas de convivencia social.

Para Arturo León Itzá y Carlos Carrillo Paredes, funcionarios que han seguido de cerca el pulso de los vecinos, la supervisión de hoy es clave. No solo revisan niveles de cemento o cableado, sino el cumplimiento de un contrato social firmado con la ciudadanía.

Al caer la tarde, la supervisión concluye, pero el trabajo sigue. El Corredor Verde de Ciudad Caucel se perfila como un precedente: el momento en que Mérida entendió que el progreso no tiene que ser gris, y que la mejor infraestructura es aquella que respira, da sombra y se construye en equipo.

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