MÉRIDA, YUCATÁN. – El dolor de garganta es un visitante frecuente en los hogares yucatecos, pero no siempre se trata de un simple resfriado. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Yucatán ha lanzado una guía esencial para que la población aprenda a identificar la faringitis, evite la automedicación y comprenda por qué los antibióticos no siempre son la solución.
Aquí te presentamos el ABC para manejar esta afección de manera segura:
A. Diagnóstico: ¿Virus o Bacteria?
Uno de los errores más comunes es correr a la farmacia por antibióticos ante el primer síntoma. El Dr. Julio Francisco Hernández Carrillo, coordinador de Primer Nivel de Atención, advierte que la faringitis puede ser provocada por ambos agentes, y el tratamiento cambia radicalmente:
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Viral: Es la más común. No requiere antibióticos y se cura con reposo y manejo de síntomas.
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Bacteriana: Requiere un tratamiento específico recetado por un médico para evitar complicaciones.
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Irritantes: El polvo, químicos, el humo del cigarro e incluso el exceso de alcohol y cafeína (que deshidratan la zona) pueden empeorar el cuadro.
B. Señales de Alerta: Cuándo ir al médico
No dejes pasar el tiempo si presentas los siguientes síntomas persistentes:
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Dolor de garganta que no desaparece tras varios días.
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Fiebre elevada.
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Ganglios inflamados en el cuello.
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Dificultad para respirar o erupciones en la piel.
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Presencia de pus en la garganta (una complicación que requiere atención inmediata).
C. Prevención y Cuidados en Casa
La faringitis se contagia fácilmente al toser, estornudar o compartir objetos. Para cortarle el paso, el IMSS recomienda:
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Higiene extrema: Lavado de manos frecuente y cepillado dental regular.
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Etiqueta respiratoria: Cubrirse con el ángulo interno del brazo al estornudar.
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Alimentación: Si ya hay dolor, optar por una dieta blanda para facilitar la deglución.
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Hidratación: Mantenerse hidratado constantemente, evitando sustancias irritantes.
¿Dónde acudir?
El IMSS Yucatán pone a disposición los Módulos PrevenIMSS para orientación y chequeos preventivos. Si los síntomas persisten, los médicos familiares están capacitados para identificar el detonante exacto y, si es necesario, canalizar al paciente a un segundo nivel de atención.
Recuerda: La automedicación puede ocultar síntomas graves o generar resistencia bacteriana. Si te duele la garganta, la primera parada es el consultorio, no el botiquín de casa.




