POR REGINA VÁZQUEZ GARGALLO
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n el marco del Día Mundial de la Salud Mental, legisladores y especialistas alertaron que 18 millones de mexicanos viven con algún trastorno mental y llamaron a priorizar la atención profesional sin temor al juicio público.
Ciudad de México.— Con el objetivo de derribar prejuicios frente a trastornos como la depresión, la ansiedad y las alteraciones de la conducta alimentaria, las instalaciones del Senado de la República se iluminaron de verde con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado cada 10 de octubre.
El acto fue encabezado por el presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, quien convocó a la ciudadanía a informarse sobre los factores de riesgo y a no ignorar las señales de alerta. El legislador subrayó que ciertas afecciones mentales alcanzan tal profundidad que se manifiestan en dolores físicos intensos, por lo que resulta indispensable identificar conductas, emociones y pensamientos perjudiciales para buscar orientación médica oportuna.
Cruz Castellanos recordó que el aislamiento derivado de la pandemia de Covid-19 evidenció cuadros clínicos que solían pasar inadvertidos ante la rutina diaria, consolidando a la familia como la primera red de apoyo y detección.
Por su parte, Jorge Alberto Ramírez Casó, subdirector académico del Instituto Politécnico Nacional (IPN), presentó un panorama epidemiológico crítico: más del 30 % de la población en México ha experimentado al menos un episodio depresivo a lo largo de su vida. Además, advirtió que alrededor de 18 millones de personas en el país enfrentan algún tipo de alteración mental, abarcando desde cuadros de ansiedad hasta diagnósticos de paranoia y esquizofrenia.
Ante este panorama, la senadora Simey Olvera Bautista enfatizó que la presión social no debe impedir la búsqueda de ayuda profesional. Señaló que entornos cotidianos como las escuelas, los centros laborales y las redes sociales con frecuencia se tornan hostiles cuando alguien comparte su vulnerabilidad, motivo por el cual exigió mayor empatía comunitaria para frenar la discriminación.
Finalmente, Eréndira Vicencio Rosas, coordinadora nacional de Salud Mental y Atención Paliativa del ISSSTE, destacó los esfuerzos institucionales para atender casos críticos a través del “Código Morado”. Este protocolo médico especializado garantiza intervención de urgencia en unidades hospitalarias frente a episodios severos o riesgo de conducta suicida.



