Por Cecilia Verástegui
MÉRIDA, YUCATÁN. — El anuncio de los foros de consulta para el plan de infraestructura y desarrollo metropolitano, bautizado preliminarmente por el Ejecutivo estatal como “Renacimiento de Mérida”, ha encendido el debate político y social en la capital yucateca.
Ante las críticas de diversos sectores que cuestionan la carga política del sello oficialista en la identidad de la ciudad, el gobernador Joaquín Díaz Mena buscó calmar las aguas asegurando que el nombre “es lo de menos” y que la marca no está grabada en piedra.
Al presentar las fechas para los foros de participación ciudadana —mecanismo con el que se busca estructurar las obras de movilidad, servicios y ordenamiento urbano para la capital—, el mandatario estatal atajó la controversia de forma directa. Díaz Mena afirmó que el espacio de diálogo no solo servirá para definir los proyectos prioritarios, sino también para escuchar propuestas que modifiquen la polémica nomenclatura.
“El nombre es lo de menos, lo importante son las obras y el beneficio para los ciudadanos. Si en los foros la gente propone otros nombres, se van a considerar”, matizó el gobernador, intentando desplazar el foco de la discusión estética e ideológica hacia el fondo técnico del proyecto.
Sin embargo, la polémica no ha cesado. Sectores de la oposición y colectivos civiles señalan que la insistencia en anteponer el concepto del “Renacimiento” —alineado a la narrativa de la administración estatal— a una ciudad con identidad histórica propia como Mérida, centraliza la agenda pública en un debate de marcas gubernamentales más que en las urgencias presupuestales y de planeación.
Con los foros en puerta, la mesa está puesta para una doble discusión: por un lado, las demandas ciudadanas en materia de bacheo, transporte y sustentabilidad; por el otro, la batalla por la identidad de un proyecto que, antes de poner la primera piedra, ya enfrenta su primer filtro democrático en el tablero del nombre. La ciudadanía tendrá la última palabra.




