Mérida, Yucatán. – El ambiente en el recinto legislativo era de una formalidad expectante. No era una comparecencia más; era la cita del titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Luis Felipe Saidén ante la soberanía estatal para desglosar el estado que guarda la paz en la entidad. Sin embargo, lo que inició como un ejercicio de cifras y presupuestos, terminó con un mensaje que resonó con la fuerza de un decreto: Yucatán no es, ni será, refugio para la delincuencia.
Con la mirada firme y un tono de voz que no admitía réplicas, el Secretario fue enfático ante las y los diputados. La advertencia no solo fue para quienes intentan desestabilizar la paz local desde adentro, sino un mensaje transfronterizo dirigido a quienes pretenden importar violencia.
“El que venga a delinquir a territorio yucateco, que lo sepa bien: iremos por él a donde quiera que sea”, sentenció el funcionario, desatando un murmullo de aprobación en las curules.
Durante el intercambio, el Secretario detalló que la estrategia no se basa solo en patrullajes, sino en un sistema de inteligencia que ha convertido al estado en una caja de cristal para el crimen organizado. Gracias al monitoreo constante de los arcos carreteros y la red de cámaras de alta definición, la capacidad de respuesta ha traspasado los límites geográficos de la entidad.
Se enfatizó que la coordinación con otras entidades y la federación es total por lo que reiteró que la persecución a delincuentes no tiene fronteras porque, aseveró Saidén, cometer un ilícito en Yucatán activa un mecanismo de persecución que no se detiene en la caseta de cobro o en la línea divisoria estatal.
Este blindaje también cuenta con la inversión en tecnología y la capacitación de los elementos son los pilares que sostienen esta promesa de justicia.
Más allá de la advertencia a los criminales, el funcionario ratificó su compromiso con las familias yucatecas. Ante los cuestionamientos de las distintas fuerzas políticas, el Secretario defendió el modelo de seguridad que ha colocado a Yucatán como un referente nacional, asegurando que la tranquilidad no es un producto del azar, sino de una vigilancia que no descansa.
Al salir del recinto, la frase quedó flotando en los pasillos del Congreso. Fue una declaración de principios que busca reafirmar por qué, en un país convulsionado, Yucatán sigue siendo la excepción. La advertencia está lanzada: en tierras mayas, la justicia tiene memoria y, sobre todo, un alcance que no conoce de escondites.





