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Reloj legislativo marca las 40 horas: La ruta final de una reforma histórica



El eco de una demanda histórica finalmente resuena con fuerza en los pasillos del Senado. Tras décadas de inmovilidad —específicamente desde 1974—, la posibilidad de reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales ha dejado de ser un anhelo de sobremesa para convertirse en un trámite legislativo inminente.

El martes del “banderazo”

La jornada informativa de ayer estuvo marcada por el anuncio de Ignacio Mier Velazco, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo). Con un tono que mezclaba la cautela con el optimismo, Mier confirmó que el próximo martes será el día clave: las comisiones encargadas sesionarán para analizar el dictamen y, si el ritmo lo permite, el Pleno del Senado podría recibirlo para su primera lectura ese mismo día.

Este movimiento no es fortuito. Es el resultado de un “maratón” de negociación que, según el legislador, ha implicado cientos de horas de diálogo entre académicos, empleadores y sindicatos. “Es un ejercicio de conciliación”, enfatizó Mier, trazando un paralelismo con la reforma al outsourcing para asegurar que el objetivo es blindar las conquistas laborales de los últimos siete años.


Un rompecabezas de 13 millones de piezas

La complejidad de la reforma reside en la diversidad del México productivo. No es un traje a la medida, sino uno que debe ajustarse a cuerpos muy distintos. Mier Velazco fue enfático al señalar que la planta productiva del país es “heterogénea”:

  • El comercio: Con sus temporadas altas de ventas.

  • La industria pesada: Como las plataformas marítimas.

  • El turismo: Con sus dinámicas de servicios 24/7.

Por esta razón, la palabra clave de la jornada fue gradualidad. La reforma no pretende ser un hachazo seco al sistema productivo, sino una transición flexible. Se busca beneficiar directamente a 13.5 millones de trabajadores registrados bajo el Apartado A de la Constitución, aquellos que hoy estiran sus horas para cumplir con una jornada que muchos consideran obsoleta.

“Queremos que les llegue directo a los más de 13 millones de mexicanos”, puntualizó el senador, subrayando que actualmente cerca de la mitad de los 23 millones afiliados al IMSS ya gozan de este beneficio, dejando a la otra mitad en una desigualdad que urge subsanar.


El consenso: La llave maestra

Tras una reunión estratégica con el Secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños López, el mensaje enviado a la oposición fue claro: el consenso ya está sobre la mesa. El proyecto cuenta con el visto bueno de los organismos del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), lo que deja a los detractores con pocos argumentos técnicos para frenar el avance.

El reto ahora pasa a la cancha política. Con el dictamen listo para su lectura, el Senado se prepara para discutir una reforma que promete devolverle tiempo a la clase trabajadora sin asfixiar la economía. El próximo martes, México sabrá si finalmente es hora de actualizar un reloj que se detuvo hace 50 años.

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